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El largo camino Destacado

El largo camino

Pisando fuerte sobre un camino empedrado, a veces tortuoso pero siempre esperanzado para llegar a la meta que se alcanza labrando cada paso, fortaleciendo cada ventaja, desechando inconvenientes

Así se construye una carrera de éxito en cualquier campo, pero en el mundo de la música parece ser que la mercantilización, el (dudoso) gusto del público mayoritario y el escaso eco en cierta prensa, hace que gemas maravillosas en forma de voz con presente, declinen su estrella ante productos manufacturados para el consumo rápido.

Entre este marasmo se yergue firme Paula Gómez, que este pasado fin de semana volvía a su casa, a Chiclana, al Teatro Moderno para confirmarnos nuestras sospechas. Si en la primera visita demostró que había un diamante importante por pulir y en su segunda, caminó con paso firme hacia la constatación de la evidencia, esta última actuación, con una banda de relumbrón, con un acompañamiento vocal definido y preciso y con un buen puñado de canciones, Paula está sorteando las dificultades del camino para hacerse un hueco en ese mundo de puñaladas traperas y de prefabricados que es la música en la actualidad. ¡Ojo! El mundo de la música, según tal y como lo concibe la industria, que hay más música un poco más adelante. Es ahí donde Paula Gómez trata de ganarse el favor del público y a fe que lo está consiguiendo. Desde luego con recitales como el que acaba de dar en Chiclana, así va a ser.

Inicio fuerte, arrollador, cuasi festivo. Paula y su banda azuzaron al respetable con un par de magníficos temas plenos de rythm&blues y unas gotitas de funk. El público entraba ya en calor con dos piedras de toque donde hubo buena coordinación musical de la banda con la preciosa voz de Paula, fantástica en sus registros vocales, dulce cuando el tema lo merece y arrebatadora en su ejecución la mayor de las veces. Es ahí donde su vibrato cautiva. Y lo hace tanto en temas con una pulsión más festiva y en aquellos donde Paula Gómez es una auténtica maestra, en los medios tiempos con apenas acompañamiento musical. Ahí, su voz se vuelve limpia, diáfana, llena de contrastes. Y es ahí donde toca las fibras de la emoción con canciones sencillas, pero con una construcción musical perfecta, porque Paula sabe de su profesión. Eso no lo duden. Sabe componer, sabe ver dónde se encuentra cómoda tocando y cantando y así lo ha demostrado en discos como Love & Hate. Temas como Go away o For the music dan buena muestra de ese fantástico equilibrio que Paula ha dado a su obra. Muchas ganas ya de ver qué ha hecho con su nuevo disco, de aparición postveraniega.

Y si a todo ello le sumas una banda que arropó de maravilla (a pesar de ciertas deficiencias sonoras en momentos puntuales, que para nada desmerecieron al concierto en su conjunto), la cosa va sobre ruedas. Carlos Ligero fue un suplemento desde el saxo con el que casi nadie contaba y se convirtió en una sensación; Mike Hewitt a los teclados impregnó de una pátina setentera a la actuación, mientras que la base rítmica y la guitarra sonaron afinadas y punzantes. A los coros, dos grandes voces, Desiré de Los Agapornis y Merche Corisco, que fueron las perfectas guardaespaldas de una actuación sin tacha de Paula. Una actuación en la que hubo dedicación, fuerza, cariño por el trabajo bien hecho, búsqueda de la perfección y ninguna mentira. Bueno sí, las de Lies, un temazo absoluto, un final claudicador para su hinchada y para los neófitos. Una canción tótem que desde ya debe ser una de las guías del futuro prometedor que está escribiendo desde ya Paula Gómez.

Miguel Ángel Bolaños / Foto: Ramón Merayo

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